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La privacidad y el control de la información no existen

Por Vanessa Quinde, Especialista de Relaciones Públicas en ComCorp


Nadie duda que actualmente vivimos en un país interconectado. Los avances tecnológicos de las últimas décadas nos han otorgado la posibilidad de intercambiar información al instante, a cualquier hora y desde cualquier lugar del mundo. Sin embargo, considerando que también utilizamos las herramientas tecnológicas para comunicarnos y compartir información sensible, es necesario tomar consciencia que estamos altamente expuestos a filtraciones que pueden perjudicar gravemente la reputación de organizaciones o personas.


Las filtraciones de información privada pueden dañar gravemente la reputación de las personas

En el Perú y en el mundo hay innumerables casos de filtración de información privada que involucran a representantes de los sectores públicos y privados. Recientes casos de políticos y ejecutivos en países como Brasil, España, Estados Unidos y Reino Unido han sido portadas de importantes medios de comunicación. Uno de los más sonados fue el del ex gobernador de Puerto Rico, Ricardo Rosselló. Y aunque sí se filtraron conversaciones enteras, hay casos en los que incluso unos pocos mensajes sacados de contexto pueden dañar la reputación.


Las filtraciones de conversaciones privadas se convierten en escándalos mediáticos por dos razones básicas: la primera, el emisor del mensaje es una persona constante y mediáticamente expuesta; y la segunda, el contenido de lo revelado suele ser considerado como impropio; es decir: ¿quién lo dice, y qué dice? Una tercera razón a considerar, pero que no se basta en sí misma, es el contexto en el que se revela la información, puesto que el escenario puede ser un factor que encandile aún más una situación problemática.


Lo que tienen en común las filtraciones es que el contenido revelado es lo cuestionable. Desde comentarios inapropiados, actos de corrupción, e incluso mensajes tergiversados y malintencionados, estas revelaciones dañan la reputación. Por esta razón, en el mundo interconectado en el que vivimos, la mejor y más inteligente estrategia de relaciones públicas siempre será, en principio, hablar y actuar de manera correcta y ética. Ya no existen historias internas y externas sobre un mismo tema, sino una sola historia que se contrasta de manera inmediata.


Por esta razón, para poder llevar la comunicación interna a la comunicación social, debe existir una conexión de lineamientos generales; y para ello, son los responsables de la comunicación corporativa de cada organización los encargados de diseñar e implementar acciones alineadas en las que se definen mensajes, voceros y canales. Todo ello con el fin de prevenir situaciones de crisis de reputación y contrarrestar su impacto, si las hubiera. Sin embargo, vale repetir que, si se está actuando dentro de lo moral y legal, no existen mensajes que no puedan ser comunicados.

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